Comience por la idoneidad.
Verifique para qué etapa de la vida está destinado el alimento y si se describe como alimento completo o producto complementario en su mercado. La lista de ingredientes en el envase no sustituye la idoneidad nutricional.
Encuentra el valor de energía
Encuentra las calorías por kilogramo, por lata o por porción. Realiza conversiones precisas y mide las porciones exactas. Las tazas y las cucharas medidoras varían; una báscula de cocina te ayudará a medir las porciones repetidas con mayor precisión. La calculadora de porciones convierte la ingesta calórica que ya tienes establecida.
Comparar la humedad de forma justa
Los alimentos húmedos y secos contienen diferentes cantidades de agua. La conversión a materia seca puede ayudar a comparar el porcentaje de nutrientes indicado, pero los valores garantizados pueden ser mínimos o máximos. Dicha comparación no mide la digestibilidad ni determina la mejor dieta.
Mantén al individuo a la vista
Consulta con tu veterinario sobre las opciones de alimentación cuando tu gato esté creciendo, preñado, enfermo o controlando su peso. Incluye premios y otros complementos en su dieta diaria. No cambies la dieta prescrita solo porque una comparación en línea muestre otro producto mejor valorado.
Un paso siguiente útil
Elige una mejora factible y anota los cambios. Utiliza las herramientas prácticas para organizar los detalles y vuelve a la discusión para compartir lo que aprendiste.
